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Navidades canarias en el siglo XVII

Navidades canarias en el siglo XVII

POR ERENA CALVO

LAS PALMAS. Hace frío y está a punto de amanecer. En la tenue oscuridad que va dejando paso poco a poco al día comienzan a vislumbrarse pequeños grupos de personas que se dirigen hacia las iglesias de la isla grancanaria. Son las cinco de la mañana de un 16 de diciembre, de hace cuatro siglos. Esta operación se repetirá todas las madrugadas hasta la víspera de Navidad. No valía pereza alguna. En el siglo XVII, en Gran Canaria, en Canarias o en cualquier región española era de obligado cumplimiento oír la misa en las festividades de precepto y esta era una de ellas, una de las más populares. Incluso se llegaba a multar a los feligreses que no acudiesen a orar sin una causa más que justificada, y eran pocas las justificaciones que se aceptaban.

A diferencia de ahora, la festividad de la Navidad conllevaba una larga preparación, que se remontaba a principios del mes de noviembre con los Ranchos de Ánimas. Con esta práctica se honraba la memoria de los difuntos, algo que fue fácilmente asumido por los canarios. No hay que olvidar la gran veneración que sentían los aborígenes de las Islas por sus muertos.

Durante esos días, eran muchos los que esperaban con júbilo la llegada del día 25 de noviembre, festividad de Santa Catalina, virgen africana que contaba con gran veneración entre la población. Pero no era ese el único motivo. También significaba el inicio de la preparación de los pasteles de carne, tradicionales en estas fechas. Una costumbre que llegó de la España peninsular pero que hicieron suya en Canarias, dándole a la carne un sabor dulce, primero con miel y más tarde, con azúcar de caña.

Uno de los momentos que contaban con más popularidad entre el pueblo era el montaje de los Nacimientos, que los canarios solían recrear en sus casas a partir del 13 de diciembre. En ellos, no sólo se colocaban cuidadosamente las figuras -hechas de barro- de la Virgen María, San José, el Niño, o los Reyes Magos, sino que se dejaba espacio para campesinos típicamente canarios, escenas de baile, de niños lanzando cometas e incluso de lucha canaria. En Gran Canaria había incluso figuritas de campesinas negras, posiblemente porque en zonas como Tirajana trabajaron esclavos en los ingenios tras la conquista.

El motivo de que se empezase a hacer el Nacimiento con tanta antelación estaba en la siembra. La siembra de trigo, alpiste y lentejas para simular campos. Eran necesarios once días para que las semillas dieran sus frutos; el tiempo suficiente para que todo estuviera a punto el día de Navidad.

La mayoría de los canarios dedicaba horas y horas recreando el Nacimiento -también se podían adquirir por encargo-, y todo ese esfuerzo se veía recompensado el día de Navidad, en la ruta de los belenes que se hacía por las casas de las Islas. La entrada solía ser gratuita, aunque se sabe que en un casa, en la Portadilla de San José, un señor cobraba unos 30 céntimos, y con la entrada se participaba también en la rifa del Nacimiento.

A estas alturas, ya habían dado comienzo las misas de la luz, que preparaban a los feligreses para el nacimiento de Jesús. Entre las cuatro y las cinco de la mañana los feligreses se dirigían a las iglesias a orar y a escuchar los populares cánticos pastoriles, en los que cobraban protagonismo instrumentos como los panderos, los timples, guitarras o bandurrias.

Letrillas burlescas

Cuando llegaba el día 25 de diciembre, el pueblo estaba más que imbuido del sentimiento navideño. Ese día había que levantarse de madrugada y no se terminaban los festejos hasta pasada la medianoche después de la misa del gallo y la cena. Al finalizar la misa del gallo se solían cantar villancicos, muchos de ellos típicos canarios como Los muchachos de Canaria o El Alcalde de Tejeda. En las letrillas no faltaban las alusiones jocosas y burlescas, que serían abolidas con la llegada de ilustrados como José de Viera y Clavijo.

Y a los villancicos le seguían las representaciones de escenas navideñas, que se combinaban con otras populares que hablaban del demonio o de momentos cotidianos de los improvisados actores. Para dar por terminada la fiesta en algunas villas grancanarias se celebraba el baile de la cunita, que empezaba también en los templos pero que pasadas unas horas se trasladaba a las calles.

La festividad de la Navidad tenía en el pasado un gran componente ritual, que se remontaba a noviembre con los Ranchos de Ánimas, o la preparación del pastel de carne, hasta el 13 de dicembre que comenzaba el montaje del Belén

FOTOGRAFÍA CEDIDA POR LA FEDAC

Un grupo de fieles se agolpa a las puertas de la Catedral de Santa Ana, en el centro de la capital grancanaria, antes de escuchar Misa


http://www.abc.es/hemeroteca/historico-24-12-2006/Canarias/navidades-canarias-en-el-siglo-xvii_153600324426.html

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